la extraña sensación cobra vida cada tarde, se envuelve soberbia en la intranquilidad de mi boca y te azota si a frios cálculos pretendes atinar mi desatino, es incomparable con cualquier cosa que haya sentido antes , parece que me detiene , pero en realidad suelo avanzar cuando siento que me acorrala por todos los espacios internos de mi cuerpo, y comienza por mi cabello, escandaliza por mi piel, pretende enrojecer mis ojos y finalmente se estanca entre las anginas, y si respiro y trato de suavizar la mirada, la extraña sensación se suaviza conmigo. La extraña sensación hace ruido por las noches, colérica, inquieta, impulsiva, fantasiosa y amante de cualquier destino, y a veces cuando cansada me derrito en la cama, minutos antes quiere desaparecer la realidad y que mañana no haya pasado aquello que hizo deshabitar la extraña sensación, la extraña sensación me despierta en la mañana , dos días a la semana me reta y me da risa, me empuja y me detengo, me habla y no la escucho,la extraña sensación no es casi nada, es solo un escondite para no encontrar lo que a diario fui dejando.
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